Imágenes aéreas: satélites y basura espacial

Las primeras aproximaciones a los mapas y las representaciones de la superficie terrestre tuvieron como resultado las cartas náuticas y mapas de navegantes que consiguieron dibujar el territorio con un gran parecido a la realidad, pero de bajo nivel de precisión en límites y distancias. Piri Reis, Cristobal Colón o Magallanes fueron uno de los primeros cartógrafos analógicos de la historia antes de que llegaran las actuales imágenes de satélites.

Fue, sin duda alguna, la aparición de la fotografía la que marcó un cambio importante en el ámbito de la representación gráfica de nuestros mapas, especialmente con las imágenes aéreas. Con este invento revolucionario, nacido en Francia durante 1839, sólo era posible capturar imágenes directas a nivel de superficie. Pero la curiosidad humana empezó a diseñar mecanismos con los que poder realizar capturas aéreas empleando palomas para obtener las primeras fotografías aéreas.

Palomas mensajeras en teledeteccion y satélites

Esta técnica permitía disponer de amplias y panorámicas imágenes del terreno sin necesidad de disponer de aviones que encarecían el proceso. Posteriormente estos dispositivos saltarían de forma más convencional a los globos, aviones y satélites. Periodistas como Gaspar Félix Tournachon, más conocido como Nadar, realizaron un buen registro documental de fotografías aéreas tomadas mediante viajes en globo.

Pronto comenzó el salto a la obtención de imágenes mediante satélite, reduciendo progresivamente el coste en la obtención de estas imágenes multiespectrales hasta llegar, hoy día, a disponer de sencillos drones capaces de ser pilotados casi por cualquier persona responsable. Desde las imágenes aéreas tomadas por Nadar o las palomas, hasta la fecha de hoy, miles de satélites han dando vueltas alrededor de la Tierra para ofrecernos imágenes o información meteorológica pero… ¿Cuántos satélites existen a nuestro alrededor? ¿Cuántos han finalizado vida útil? Quizá si observamos las proximidades de nuestra atmósfera podemos observar un cementerio de satélites en órbita formando lo que se conoce como basura espacial.

Dejando a un lado los satélites que orbitan en nuestro entorno, más de 200 millones de restos provocados por colisiones y desprendimientos dan vueltas a nuestro alrededor jugando con el azar a la espera de colisionar entre sí. De una manera práctica y didáctica podemos observar estos elementos en órbita con ayuda de aplicaciones como Google Earth. Descargando el KMZ de satélites, promovido por Space-Track.org, podremos visualizar nuestros satélites dentro del entorno de Google Earth, consultar su información y visualizar sus distancias a la Tierra.

Basura espacial google

Space Book es otro ejemplo de visor online en el que podemos visualizar la posición de los satélites, identificar su tipo de órbita e incluso saber algo sobre su misión espacial. Intuitivo, quizá un poco lento, pero fácil de manejar además de didáctico.

SpaceBook satelites

Ahora lo interesante es hacer especulaciones para ver en qué momento, tanto bicho volante, terminará colisionando como ocurrió en 2009 con los satélites Iridium y Cosmos. Pese a ello, parece que se está trabajando en la manera de reducir la basura espacial en cada lanzamiento o proponer misiones de lanzamiento de chatarra al infinito (supongo que para dar por saco a algún pobre extraterrestre)

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